minijuegosWeb :: Buscar

Registro - Conectar   Recordar

Foro minijuegos
[ Registrarse ] Perfil | Mensajería privada | Conectarse |  F.A.Q. | Buscar | Lista de Miembros | Grupos de Usuarios 
[ Inicio ] [ Índice de Foros ] [ Mis Favoritos ] [ Rangos ] [ Quiz ] [ Libro de visitas ]


R.O.L. Anual 2013

Página 1 de 1

Ir abajo | Responder

Publicar Nuevo Tema   Responder al Tema    Índice de Foro minijuegos -> R.o.l.
 Ver tema anterior :: Ver siguiente tema  
Autor Mensaje
Zeh Roh
Administrador
Administrador
Zeh Roh

Registrado: 07 Feb 2012
Mensajes: 256
Promedio por Día: 0.19

LOL Level: 0

Ubicación: Hypertime




1412.0 Moneda
Moneda especial

Items

PlayStation 2

Estado: Desconectado
MensajePublicado: 13 Nov 2013 7:59 am    Título del mensaje: R.O.L. Anual 2013 Responder citando

Anual 2013.
Corresponde a R.O.L. Alfa






----------------------------------------------------------------------------
----------------------------------------------------------------------------


PAUL
1



“Veras…” –Empezó—. “Todo comenzó con la bomba.
“No, antes de eso. Cuando me case, o… incluso antes. No es fácil explicarte como me siento. No quise clavarte el cuchillo, no tengo la mente clara…” –Me decía—. “Todo estaba bien, y entonces se esfumo en un momento. Todo lo que había tardado una vida en construir… esos… monstruos… lo destruyeron.
“Mi vida empezó cuando me gradué de la escuela. Veras, yo había sido un alumno regular, simplemente porque no me interesaba sacarme buenas notas. Saque la conclusión de que no ganaba nada estudiando, así que me dedique a aprobar con lo justo y terminar lo antes posible. No hice amigos ahí. Mis días pasaron monótonamente, uno detrás del otro; grises. Era como si me hubiera puesto en piloto automático. Y cuando abrí los ojos al salir, el mundo estaba abierto frente a mí, rebosante de posibilidades. Podía ser lo que quisiera. No tenía amigos, y viví solo tan pronto como pude. No contestaba el teléfono, no le daba mi número ni dirección a nadie. No formaba lazos. Ansiaba libertad.
“Era un chico inmaduro en el pasado, pero pronto entendí lo que era mi vida: lo que mis padres habían construido. ¿Cómo podría saber quién era yo… con la crianza de mis padres en el medio? Como dije, cuando me gradué fue cuando realmente mi vida comenzó.
“Leía mucho. Retenía todo lo que veía, y podía aprender sobre un tema solo leyendo sobre ello una vez. De esta manera pude prepararme para cualquier trabajo que se me presentara. Yo solo trataba de ganar dinero. Aceptaba cualquier trabajo, fuera el que fuera, si la paga lo valía. Así, poco a poco, junte ahorros, y logre juntar suficiente para poder viajar por el mundo. Visite todo tipo de países. Vi cosas que me abrieron los ojos, aprendí que lo que decían los libros viéndolo yo mismo, y aprendí que mis propias preconcepciones solían ser muy erradas. Sí, me di cuenta de que era lo que algunos llaman ‘el mundo real’.
“Poco a poco me sentí más lleno. Siempre era feliz, eso era un hecho. Yo era una persona satisfecha y que había conseguido todos sus propósitos. Había forzado a la vida para que se ajustara a como yo la quería hacer. ¿Por qué no hacia esto todo el mundo? No podía entenderlo. Por eso, me costaba entablar relaciones con el resto. Además, nunca me quedaba mucho tiempo en un mismo lugar. A veces, mientras viajaba en avión, me invadía la melancolía. Pensaba que era un ser invisible al que nadie conocía ni recordaba. Pensaba que si muriera ahí mismo nadie lloraría por mí. Pero esos eran los únicos momentos. En cuanto bajaba del avión y tocaba el suelo, mi mente se aclaraba otra vez. Era verdad, nadie me recordaría. Si, si nadie te conoce, es posible no existir. Pero no dejaba que esas dudas invadieran mi mente. Esa no era la forma en la que yo quería vivir.
“Aun así, eventualmente mi vida quedo atada a un solo lugar. Acá mismo, en Inglaterra… Aquello tenía que pasar alguna vez. Todo fue dándose naturalmente. Primero conocí a una chica; Annie. Ella estaba llena de fuerza.
“Annie me abrió los ojos. Esto me había pasado un par de veces a lo largo de mi vida… en la niñez, al graduarme, al viajar. Y ahora, al conocerla. En poco tiempo le debía tanto… no podía perderla. Se convirtió en todo mi mundo. Me enseño a mostrar mis emociones más abiertamente, y a querer al otro como a un igual. Me enseño todos sus ideales. Nos los compartí todos, claro. Algunos de ellos me parecieron ilusiones vacías hasta el final. Yo había visto al mundo, había visto más mundo que ella. En el fondo sabía que sus ideales eran ridiculeces. Esa es, simplemente, la forma en la que yo pienso. Con el pasar de los años, pudimos mudarnos a una casa grande. Yo empecé a trabajar en una gran empresa, y conocí a aun más gente. Me hice un gran amigo, George. Era cristiano devoto, pero sabía evitar que eso se pusiera en medio de nosotros. Entendí que estaba perdiéndome de todo lo que valía la pena en la vida al viajar constantemente.
“Quisimos tener bebes, pero Annie simplemente no podía. Ella parecía estar llena de vitalidad, pero cuando nos enteramos de eso, algo en ella pareció marchitarse. La atrapaba llorando, o con la mirada perdida. Y una noche trato de cortarse a sí misma. La detuve, le grite, le exigí una explicación. Y ella, llorando, me dijo que yo nunca llegaría a entender a la gente… y que hay cosas de las personas que nunca llegamos a enterarnos.
“Nunca supe que le había pasado a Annie, tan terrible. Dos años después, adoptamos. Dos chicos, y todo pareció hacerse alegre de nuevo. Nuestra casa siempre estaba llena de invitados, de actividad, de charla. Eduque a mis niños como hubiera querido que me educaran a mí.
“Lo que estoy tratando de decirte es… yo tenía todo lo que podía llegar a querer, ¿bien? Vivía plenamente. Mi vida había llegado al punto que estaba buscando. ¿Alguna vez lo experimentaste? El estar libre de preocupaciones… Pues esa era mi vida. Hasta que cayó la bomba, y todo se redujo a cenizas.
“Ese día empezó como cualquier otro. Yo estaba solo en casa, esperando a Annie y a los chicos. De pronto, la electricidad se cortó. Como la televisión no funcionaba, y quería saber que estaba pasando, prendí la radio. Parecía rota, llena de estática.
“Probé varias sintonías, pero lo que llegaba a escuchar de cada una no traía buenas noticias: ‘Estalla la guerra…’, ‘Pulso electromagnético…’ ‘Hospitales sobrecargados…’ ‘Se estrella un avión…’ ‘Fronteras cerradas…’ ‘Radiación.’ ¿Radiación? Apague la radio. Llame a Annie. Ella estaba con los chicos. Le dije que volviera cuanto antes, que la cosa parecía ir mal… realmente mal. Ella llego rápido, con el auto. Estaba llorando, y los chicos también. “¿Pasa… pasa algo?” Les pregunte, asustado. No pudieron responder. Mire afuera y quede boquiabierto: llovía rojo. Parecía sangre. Toda la ciudad se teñía de sangre. Me estremecí, y mire hacia Annie: estaba empapada de aquella lluvia. Le dije que se fuera a bañar. Me quede con los chicos en la cocina. Los abrace, temblando. No podía pensar, estaba en shock. ¿Qué me pasaba? Era esa sensación… esa sensación de que realmente era el fin del mundo.
“Finalmente dejo de llover, y todo pareció volver a la normalidad, por más que la situación política fuera critica. Pasaron dos días.
“Esa noche Annie me dijo que no se sentía bien, fue a acostarse temprano.
“Yo permanecí con los chicos, sentados en la mesa del comedor. Ninguno decía nada, solo permanecíamos juntos.
“En ese momento sonó el timbre. Era mi mejor amigo, George. Dijo que tenía un mal presentimiento y que tenía que estar en mi casa. No entendí lo que quería decir, pero sabía que esa no era la verdadera razón del porque había venido. Se lo veía muy alterado… Traía una mochila con él. Charlamos un poco, pero enseguida se escuchó un grito desde el cuarto de arriba. Era Annie. Le pedí a mi amigo que cuidara a los chicos, y empecé a subir las escaleras corriendo, pero vi que George venía detrás de mí.
“—¿Qué estás haciendo? ¡No dejes a los chicos solos! –Le grite.
“—¡Eso no importa! ¡No subas las escaleras! No podes ver a tu esposa… no así. En serio… tengo que subir yo. Tenes que creerme.
“George temblaba, parecía un neurótico. No era la persona que estaba acostumbrado a ver. Mientras permanecía viéndolo, me corrió a un lado de un empujón y subió al cuarto de arriba corriendo. Pude ver como abría su mochila y sacaba algo de ella, antes de desaparecer en el interior del pasillo de arriba. Y momentos después… sonó un disparo.
“George bajo las escaleras despacio, unos momentos después. Tenía sangre en la ropa, y una escopeta entre los brazos. Verlo bajar así, con el arma colgando, y una mirada apática, fue una de las cosas más impresionantes que vi en mi vida. Pensé en Annie, pensé en todo los que nos había pasado juntos. Todo eso… ya no tenía ningún sentido. Abrace a mis hijos con fuerza. George había enloquecido, si… Eso era lo que debía haber sucedido. Y probablemente iba a dispararnos ahora, sí. Tuve miedo, miedo como había sentido pocas veces. Le rogué a Dios que no me pasara nada. George termino de bajar y se quedó mirándome unos momentos. Finalmente hablo:
“—Por favor. No hagas esto más difícil. Ya vi lo que Dios le hizo a tu esposa, yo entiendo lo que está pasando. Solo quiero hacer esta situación lo más rápida posible… Aléjate de tus hijos. No tenes porque ver esto.
“George apunto su escopeta hacia mis hijos, y disparo. Sentí como sus cuerpos, apoyados en mí, estallaban. El corazón se me helo. Tuve nauseas. Mi cuerpo se empapo de sangre, la sangre de mis hijos. George ya no mostraba signos de cordura en su rostro. Me miro por unos momentos, y al verlo a los ojos me di cuenta de que ya no me reconocía. George no se encontraba en el mismo lugar que yo. Me apunto con el arma. Me levante, con una rapidez que nunca había mostrado, y corrí como nunca había hecho. Corrí hacia la puerta de entrada, y note que me caian lágrimas de los ojos. Entonces, escuche una explosión. Un disparo. La puerta, a centímetros de mí, estallo en mil fragmentos; me salve por nada. Atravesé los escombros de un salto y salí a la calle. Corrí, corrí, y corrí hasta que no pude más. Y seguí corriendo…
“Me aleje de la casa. Quería dejarla lo más atrás posible. Las lágrimas no dejaban de caer. Ni siquiera las percibía. No podía creer como todo había pasado tan rápido, y sin ningún sentido. Todo lo que significaba algo para mí ya estaba completamente muerto. Todo… muerto y podrido. Más allá de las personas. Mi casa ya no era mi hogar.
“Por la ciudad, mientras corría, podía ver más cadáveres. ¿Qué estaba pasando? Cuerpos, gente desesperada, y gente que parecía en shock. Pero no era un shock en el sentido normal de la palabra: esta gente no mostraba ningún tipo de lazo con la realidad. Caminaban como enfermos mentales. Obviamente, pronto me di cuenta de que esta gente también estaba muerta… a su manera. Así quedaba la gente una vez se mojaba por la lluvia roja. Y si te les acercabas, trataban de matarte. Algunos cazaban a la gente, como animales. No podía bajar la guardia. Vi a mucha gente morir. Todo se había dado vuelta en un segundo.
“Corrí unas horas más, y cuando pensé que me iban a explotar los pies, finalmente pare. Me senté en unas escalinatas. Pensé en que iba a hacer de ahora en adelante. No podría volver a casa. No había nada para mí ahí. Solo podía seguir adelante. Necesitaba algo con que defenderme. Pensé todas esas cosas, e iba a seguir pensando, pero mi cerebro decidió que no podía más, y me dormí ahí mismo. Fue uno de los sueños más pesados de mi vida. Y cuando desperté rece porque todo hubiera sido un sueño; pero había sido real. Todo era real.
“Tras pasar unos momentos procesando la situación me puse de pie, y busque algún negocio donde pudiera encontrar un cuchillo. La gente atestaba las calles, corriendo de un lugar a otro. Me hizo estar seguro de que necesitaría algo con que defenderme, la gente ya era capaz de todo. Mientras buscaba, escuche a un hombre dando noticias: Me dijo que el gobierno estaba evacuando a la gente por el sur de la ciudad. Me dijo que un gran porcentaje de la población se había vuelto caníbal y demente, que huyera lo antes posible. Lo ignore. Sus palabras ya no significaban nada para mí. Mientras todos andaban hacia el sur, yo seguí hacia el norte.
“Finalmente encontré una armería. Entre; la puerta estaba abierta. Rece porque la persona que había roto el pestillo ya se hubiera ido. No vi a nadie. Adentro habían muchas armas, pero no me interesaban. Yo solo quería un cuchillo. Realmente no podía pensar con claridad. Tras buscar un poco encontré uno en una esquina. Entonces alguien se movió detrás de mí, había estado escondido en el negocio desde que entre.
“—¡Quieto! –Grito.
“Y me gire hacia la voz, con mi mano hacia atrás, la mano con la que empuñaba el cuchillo. El tipo estaba casi pegado a mí, y le hice un gran tajo en el hombro. Cayó hacia atrás. Eras vos.
“—Hum. Vaya. –Me dijiste, unos momentos después—. Este lugar no es mío… no iba a reclamarte nada. Solo quería saber que intenciones tenías. Entre a este negocio antes que vos, y cuando vi que llegaste… no supe que hacer, me escondí tras unas cajas. Creo que todo esto es un horrible malentendido.
“—Al… parecer. –Respondí.”

◘◘◘◘◘

Mi brazo estaba vendado. Lógico, ya que mí recién llegado compañero me lo había atravesado con un cuchillo. Estábamos arrodillados en el piso, el uno junto a otro. Nos miramos unos momentos. Nos estudiábamos el uno al otro.
Suspire.
Al parecer, a partir de ahora tendría que aprender a confiar en él.
“Entonces, ¿Cuál es tu historia?” pregunte. Y así, el empezó a hablar.
Y me pidió que cuente la mía.



----------------------------------------------------------------------------
----------------------------------------------------------------------------

PAUL
2



—La mía… da igual. No es importante –Le dije a mi compañero—. No tenemos tiempo que perder. Si lo que dijiste es cierto… ¡Si llegamos al sur de la ciudad podríamos ser evacuados!
—Pffft… No seas tonto… Esas cosas nunca son ciertas. Es el clásico rumor de la Zona Segura, ¿no te das cuenta? –Respondió.
—Si vos lo decís, no voy a discutirte. No tengo ganas de andar solo por ahí. Voy a donde vos vayas.
—Qué poca voluntad… Gibson. –Me dijo.
—Bah.
Nos pusimos de pie, y en marcha. Cada vez había menos gente en las calles, la situación era menos agitada. Como mi amigo había dicho, mi nombre era Paul Gibson. Era un tonto que vivía con sus padres, un mantenido. Había decidido ir a Inglaterra por una semana, por turismo… y pasó esto. Mi clásica suerte. Estaba en el aeropuerto cuando paso. Nos indicaron que todos los viajes se cancelaban, así que, resignado, me fui de ahí. Tras eso me quede en un restaurante, donde vi a la lluvia de sangre comenzar. Se me pusieron los pelos de punta viendo el espectáculo. Después de que el clima se calmara, vague por la ciudad un poco, hasta que entre al negocio de armas y me termine encontrando con mi compañero. No quiso decirme su nombre, y yo no insistí. Siempre acepto lo que me dicen. Sencillamente, la vida no me genera el interés suficiente como para ponerme a discutir.
Una guerra, ¡Dios!

—Entonces… ¿tenías algo pensando? Digo, si no queres ser evacuado… —Le inquirí.
—¡Que idiota! Sí, tengo algo planeado. Tenemos que comer, ese es mi plan. –Respondió.
—¿En serio?
—Claro. Si no encontramos algo de comer pronto planear más adelante no va a tener sentido.
—Hmf. Bueno, ¿vamos a algún autoservicio? Están todos vacíos, ¿no?
—Creo que sí. Vayamos a ese que pasamos hace algunas cuadras. Después de eso tenemos que conseguir maletas o mochilas, y llenarlas con ropa y comida.
—Podemos usar nuestra propia ropa. Ir a nuestras casas, buscar cosas ahí –Dije.
—No se… yo… no quiero volver a mi casa, Gibson. Y no debe haber nadie en los negocios. No veo el problema con que saquemos un poco de ropa.
—Como digas. Me parece bien. Yo me estaba hospedando en un hotel barato, y apenas tenía ropa, de todas maneras. Y si vos no queres volver a tu casa… a mí me parece bien.
—Perfecto –Dijo, con aire satisfecho.
Dimos media vuelta y caminamos hasta el autoservicio. Comimos empanadas frías que estaban a la venta, en silencio, y salimos a la calle para vagar sin destino fijo, buscando algún negocio de ropa o algún lugar donde vendan mochilas.
Pensé, lamentándome, que debíamos haber tomado más armas cuando estábamos en la armería, pero no dije nada al respecto. Ya estábamos muy lejos del negocio. En un momento determinado encontramos una tienda de deportes. Entramos, y vimos dos cuerpos tirados contra la pared izquierda.
—¿Están…? –Pregunte.
—Shhh. –Me callo, tapándome la boca con la palma. Señalo hacia los cuerpos, y mire cómo se removían en el suelo. No estaban muertos… eran infectados.
—Zombis… –Susurre.
—Eso supongo. No les hagas nada. Ahora tenemos la ciudad para nosotros solos, pero están estos tipos, zombis, y…
Parecía que iba a seguir hablando, pero se calló, con mirada pensativa. Saco su cuchillo, y empezó a acercarse a los monstros en silencio. Yo levante la pistola que él había agarrado de la armería, y él me indico con gestos que estuviera atento a cualquier cosa. Lo que estaba tratando de hacer era claro: acabar con los zombis haciendo el menor ruido posible, antes de que se convirtieran en un problema. Pero eran dos, y aunque parecían medio muertos podían llegar a causar problemas. Mi compañero se colocó a medio metro de ellos. Podía ver como temblaba levemente. Finalmente, se acercó con un impulso y clavo el cuchillo de cazador al infectado más cercano a él, justo en la frente. Salió un pequeño chorro de sangre, y el zombi dejo de removerse en el lugar; dejo de moverse para siempre. Pero, entonces, inmediatamente, su compañero a su lado se abalanzo hacia mi amigo. Me sobresalte y dispare sin pensar, soltando una exclamación. Atravesé al zombi por abajo del hombro, que ceso sus intentos y cayó como una bolsa.
—Uf… Dios… –Dijo mi amigo. Me miro, y yo le devolví la mirada. Parecía bastante conmocionado—. ¡Salto hacia mí! ¡Quería morderme, carajo! Gracias.
—Eh… no es nada… –Balbucee—. Pero hice mucho ruido…
—Da igual, está bien.
—No, no da igual. Puede que haya atraído más de esas cosas. Vámonos, rápido.
—Bueno, bueno, está bien… tranquilo. Agarra alguna mochila y salgamos.
Los dos tomamos una mochila, nos las colgamos hombro y salimos rápidamente del lugar. Cuando estábamos en la puerta, se giró hacia mí.
—Podes llamarme Kyle. –Dijo. Al parecer, me había ganado su confianza.

Tras eso, volvimos hasta el autoservicio y llenamos las mochilas de comida. Nos cuidamos de no elegir comida que se pudriera rápido, y de hacer que las mochilas no pesaran demasiado. Mientras llenábamos nuestros bolsos, Kyle tenía la mirada distante, parecía estar preocupado por algo. Cuando terminamos y salimos del lugar me dijo entonces de sus preocupaciones.
—Estaba pensando a largo plazo… realmente espero que el gobierno vaya a venir a limpiar esta zona en algún momento. Empiezo a pensar que no fue buena idea quedarnos acá…
—¿Lo decís por esos zombis? Son lentos y tontos.
—No todos, algunos van directo hacia sus presas. Pareciera que huelen la carne. Ya vi a algunos devorar personas… Y no lo digo solo por eso. Mira, si solo fuéramos nosotros y los monstruos, podríamos encerrarnos en la terraza del edificio más cercano a un supermercado que encontremos, y solo bajar cuando necesitemos comida. ¿Pero qué pasa si en la parte norte de la ciudad no llegaron noticias de la evacuación? Podría quedar muchísima gente en la ciudad.
—Eh… ¿y si los monstruos realmente son como zombis? ¿Y si te convierten en uno de ellos al morderte? Si hay mucha gente junta el virus podría distribuirse más rápido. Y si cada persona mojada es un zombi…
—Podrían convertirse en demasiados. Puede que realmente vayamos a morir, Gibson…
—Bueno, bueno. No hables así. No tiene sentido pensar en esas cosas ahora. Vamos, rápido. Vayamos a buscar ropa. –Dije, cambiando de tema. No estaba acostumbrado a ver a Kyle hablar así.
Caminamos un par de cuadras, cuando Kyle vio una camioneta chocada a lo lejos. Nos acercamos a ver. El conductor estaba muerto, y las llaves todavía estaban puestas. Podríamos usar el vehículo, pero alguien tenía que bajar al cadáver de ahí. Kyle y yo intercambiamos miradas. El suspiro, y se encargó el del asunto. Tomo al muerto por los hombros, y lo tiro afuera de la camioneta. Al impactar su cuerpo contra el asfalto, el cuello se le doblo de forma inhumana, pero su cara no cambio su expresión neutra. Me dieron nauseas, pero las controle. Kyle se subió al asiento del conductor y yo a su lado. Nos pusimos en marcha en la camioneta.
De esta manera, las calles empezaron a pasar mucho más rápido a nuestro alrededor. En un momento, cuando estábamos doblando en una calle, pude ver como alguien nos miraba desde un callejón. Estaba vivo. Estaba humano, pude notarlo. Pero se escondió casi al instante. Decidí no comentarle nada a Kyle, ya que no había nada que hacer al respecto.
Tras cinco minutos más de marcha encontramos un lugar. Bajamos, con cuidado de llevarnos las llaves de la camioneta con nosotros, y llenamos el espacio que quedaba en las mochilas con ropa variada. Puse mucha ropa invernal. La temperatura estaba bajando bastante, y rápido. Llovía a intervalos irregulares.
Cuando terminamos, Kyle empezó a vagar por la ciudad sin rumbo aparente con la camioneta, doblando en cuadras una y otra vez. Le pregunte cual era el siguiente paso.
—No tengo idea, Gibson… supongo que tendríamos que buscar algún lugar alto. Un hotel, o algo por estilo –Respondió a mi pregunta. Su voz sonaba cansada.
—¿No pensaste en salir de la ciudad? ¿O ir a revisar la zona de la evacuación? No perderíamos nada… –Dije.
—No tengo fuerzas para hacer ese viaje, por favor, Gibson… Acabo de ver a mi familia morir. Ahora, todo lo que quiero es tirarme en algún lugar, y dormir una semana seguida.
—Hum… está bien. Claro. –Termine. Podía respetar lo que le pasaba.

¿Así que tendríamos que buscar donde pasar la noche? Muy bien. Me puse a ver edificios, y le propuse dos o tres a Gibson, pero rechazaba todas mis ideas.
—Un hotel. Ya te lo dije. ¡Busca un hotel! Quiero ir a un lugar alto. Solo ahí me sentiría seguro.
—Pero estoy seguro de que ya pasamos un hotel antes…
Kyle sonrió, algo poco frecuente.
—Ya lo sé. Pero si podemos ir a cualquier lugar que queramos… busquemos algún lugar bueno, ¿no?
Me miro con cara divertida. Tenía razón, ¿Por qué no buscar algún lugar… cinco estrellas, por ejemplo? Tenía toda la razón.
Anduvimos por alrededor de una hora. Dijo que conocía la zona, pero no conseguía recordar donde estaba un hotel cuatro estrellas que él solía ver. Asentí, con un suspiro. Empezó a oscurecer. Al final, tras insistirle un poco, desistió y paramos en una casa cualquiera. Había que dormir.
Con un poco de ingenuidad, camine hasta la puerta principal y trate de abrir. Cerrada. Si no había nadie ahí, obviamente no habían dejado la casa abierta. Era una casa familiar de dos pisos, con patio y garaje. Parecía segura… pero no podíamos entrar. Kyle me miro con seguridad.
—Tranquilo. Vos mira.
Se paró frente a la puerta. Yo miraba, en silencio, expectante, esperando que de un momento a otro sacara una ganzúa y se pusiera a destrabar la puerta como un agente secreto… pero en vez de eso, desenfundo su pistola y disparo, destrozando la perilla.
El resonar del disparo me hizo taparme los oídos, a la vez que el miraba para todos lados, temeroso de los zombis, o humanos, que hubieran podido escuchar. Un par de monstruos merodeaban por alrededor, pero no parecían venir hacia nosotros. Todo estaba bien. Kyle le pego una patada a la puerta, y entramos.
Frente a nosotros se encontraba el comedor, y a nuestra izquierda inmediata podíamos ver las escaleras que llevaban al segundo piso. Más adelante la casa se bifurcaba hacia los lados, pero no se llegaba a ver que había por unas paredes divisorias. Supuse que en una dirección estaría la cocina (tenía que estar cerca del comedor), y en otra las habitaciones. Podían estar arriba, también. En fin, la casa era grande y espaciosa, pero no estaba nada limpia. Había cuadros tirados, macetas rotas, cajones abiertos. Alguien había salido de ahí apurado.
—Esto no me gusta. No está… bien –Me dijo Kyle. Era verdad, a mí tampoco me gustaba. Pero solo teníamos que usarla para pasar la noche.
—Vamos, tratemos de dormir. –Le dije.
Exploramos un poco la casa. Abajo estaba el cuarto de los padres, y arriba el de los hijos. En el cuarto de abajo investigamos entre los muebles y encontramos otro colchón que tendrían reservado para invitados. Kyle se ofreció para dormir en él, y me dejo la cama doble a mí. Tras eso bajamos comida del auto y comimos en silencio en el comedor, rodeados de juguetes y recuerdos tirados, que no me significaban nada, pero claramente inquietaban a Kyle. Aun así, no dijo ni una palabra sobre el tema.
Cuando terminamos juntamos varios muebles y los agolpamos contra la puerta. Con lo que había hecho Kyle, ya no podíamos cerrarla. Una vez asegurado eso dormimos por fin.



----------------------------------------------------------------------------
----------------------------------------------------------------------------

PAUL
3



Paso la noche. Dormí como un tronco en cuanto puse la cabeza contra la almohada, pero dudo que Kyle haya podido cerrar los ojos. Toda la situación era tan extraña…
Kyle estaba en el patio cuando me desperté.
—Eh, Kyle. ¿Qué tal? ¿Vamos? ¿Seguimos camino? –Dije.
—Sí. Pero, para… mira esto, Gibson.
Me acerque, y me hizo notar que desde el patio se podía subir al techo de la casa por medio de una escalera pegada a la pared. Sin decir nada, empezamos a subir. El me cedió el paso primero. Cuando llegue arriba, pude ver las calles desde arriba, y me quede helado al ver la cantidad de zombis que rondaban alrededor. Eran muchos más de los que me había atrevido a imaginar. Kyle subió, y tuvo la misma reacción. Contemplamos las casas unos momentos.
Esas señales de depresión que creía haber visto en Kyle el día anterior habían desaparecido; se lo veía sereno y sosegado. Pero también algo entregado, sin emoción. Me preocupo. El sol estaba bajo, debía ser temprano. El murmullo de los balbuceos de las criaturas que habían sido hombres cubría el ambiente. De repente, Kyle hablo.
—Mira eso.
Me gire hacia donde señalaba; estaba un poco lejos, pero podía reconocer lo que miraba. A varias cuadras de distancia, un grupo de hombres habían cortado la calle y se habían plantado allí. Parecían un grupo de diez o veinte, armados (aunque no podía asegurarlo), con autos y motocicletas rodeándolos, que usaban para cortar el paso de la calle.
—¿Qué se supone que están haciendo esos tipos? –Pregunte.
—Probablemente exijan algún tipo de precio para pasar por esa calle. Parecen peligrosos. Creo que lo mejor va a ser que evitemos ese camino.
Asentí, y nos pusimos en marcha para bajar. Yo fui primero, pero cuando Kyle se dio vuelta y puso su pie en el primer escalón de la escalera, su cuerpo se alteró de arriba abajo. Me miro desde arriba, y lo vi asustado. Antes de que tuviera tiempo para hablar, salto desde donde estaba, y cayó a unos metros de mí. Aterrizo mal, y las piernas le fallaron.
—¡Agh! ¡Mierda! ¡Rápido, veni y ayúdame a levantarme! –Me grito. Yo seguía sin entender que lo había asustado, pero lo ayude a ponerse de pie y corrimos hacia la puerta principal de la casa.
—¿Qué pasa, qué viste? –Le pregunte. De pronto, me di cuenta que el ruido del balbuceo de los zombis estaba aumentando. El constante uaa estaba por todos lados. Llegamos a la puerta, y Kyle empezó a correr los muebles que habíamos usado para taparla, desesperado.
—Mierda, hicimos esto demasiado bien, no vamos a llegar a tiempo… pusimos muchos muebles…
Ayudaba a Kyle a correrlos, pero había muchos que apenas podíamos mover entre los dos. Tomaba tiempo. Al final pudimos abrir la puerta, y cuando Kyle la empujo hacia afuera, con todas sus fuerzas, se escuchó un golpazo contra la acera. Salimos de la casa, y pude ver lo que Kyle había visto en el techo, en el último momento: Zombis, una multitud de ellos, se estaba congregando en nuestra casa. Uno estaba contra la misma puerta, y fue quien cayo contra el suelo cuando Kyle abrió la puerta. El resto se acercaba, despacio, hacia nosotros. ¿Nos olían?¿Cómo sabían que estábamos ahí? No tenía tiempo para meditar. Empezamos a correr hacia nuestro camión, esquivando a los grises que se habían adentrado en el patio frontal de la casa, teniendo que empujar a algunos para avanzar.
“¿Nos olvidamos algo adentro? Un poco de la comida que habíamos llevado…” pensé, en cuanto me di cuenta de que no íbamos a poder volver atrás, a la casa. Ahora estábamos rodeados cualquier dirección, pero junto al camión. Kyle se puso a temblar, por un momento… pero luego me pidió el arma, con decisión, y le disparo a un zombi en el pecho. Este se derrumbó con el impacto, y empujo a algunos con él. El estruendo del disparo causo eco, que sumado al ruido que emanaban los zombis, lleno todo el lugar de sonidos, me hizo doler la cabeza y no me dejaba pensar. Pero Kyle no mostraba ninguno de esos signos. Me agarro del cuello y me puso frente a él, para poder decirme a gritos que teníamos que llegar hasta el camión, y que usara su cuchillo para abrirnos camino. Tarde un momento en reaccionar… pero luego obre como me pidió.
Caminábamos sobre los zombis que tumbábamos, mientras nos ocupábamos de los que estaba en pie. Ellos se tiraban contra nosotros, me rasgaban la ropa y no paraban de murmurar. Kyle disparo dos veces más y logramos llegar al camión. Subimos lo más rápido que pudimos por la misma puerta. Kyle la cerro, aplastándole la mano a uno de ellos. Hizo arrancar al vehículo, pero solo pudimos avanzar unos metros antes de estancarnos contra una barrera de las criaturas. Kyle lanzo un insulto, y abrió su puerta de una patada.
—¡Por acá! –Me grito.
Abajo nuestro, los zombis tapaban el suelo varios metros alrededor. Kyle salto tan lejos como pudo, pero cayó sobre varios de ellos, que se abalanzaron contra él. Yo estaba paralizado. En Kyle estaba puesta toda mi esperanza, y ahí estaba, viéndolo morir. No sabía qué hacer a continuación. Desesperado, lancé mi cuchillo contra los zombis que se peleaban por un lugar sobre Kyle. Le di a uno, que cayó a un lado. Pude ver la mano de Kyle sacarle el cuchillo del cuerpo al cadáver, y entonces volver a desaparecer. Y pude ver entonces como los zombis morían uno a uno.
Kyle lo estaba logrando. Pero mientras lo miraba, una de las criaturas, ubicada bajo la puerta de la camioneta, me tomo del pie, y me lanzo hacia abajo, hacia el suelo, donde vi al resto de los zombis acercarse a mí también. El que me agarro empezó a rasgar por mi campera mientras que yo trataba de alejarlo de mí, con golpes y patadas. Entonces un zombi apareció por la izquierda, y tomo mi mano, y otro, desde la derecha, y por el centro, y el que me agarro acerco su boca hacia mi…
Y escuche como su cabeza se cortaba. Kyle, por atrás, le ensarto su cuchillo, asesinándolo, y me hizo ponerme de pie de un tirón. Se encontraba cubierto de sangre, pero sin mordidas. Me grito que espabilara y nos fuéramos de ahí.
Los dos ya estábamos de pie, y empezamos a correr, alejándonos lo más posible de nuestro camión donde se habían reunido los monstruos. Ellos empezaron a seguirnos, a su ritmo.
—¡Sigamos corriendo hasta que se hayan alejado bastante, y entonces demos un rodeo y volvamos al camión! –Grito Kyle.
Empezamos a alejarnos, mientras nos seguían a buena distancia. De pronto sonó un rugido gutural, y un grupo de zombis se alejó del montón, corriendo hacia nosotros. Debían ser los más inteligentes. Corrimos más rápido, tan rápido como podíamos, pero ellos seguían acercándose. Kyle se dio vuelta y apunto su arma, con un pulso muy irregular por la agitación.
—¡Rápido! ¡Dispárales! –Exclame.
—¡No puedo! ¡Tengo muy mala puntería! ¡No quiero gastar balas!
—¡Entonces dámela! –Le dije, aunque en realidad no sabía sobre mi propia puntería… solo había disparado un arma el día anterior.
Kyle me tiro la pistola, y por poco la deje caer. Por la charla, estábamos corriendo más despacio, y los zombis apartados estaban casi sobre nosotros. Me di vuelta, y me prepare para disparar… puse mi dedo en el gatillo. Uno de ellos estaba casi frente a mi… Un tiro perfecto…
Y choque contra una pared. La sorpresa, más la velocidad a la que corría, me paralizaron, y caí. El zombi a mi lado se preparó para saltar sobre mí. Entonces, Kyle apareció desde el costado, y pateo al zombi al suelo. Me hizo levantarme tan rápido como pudo, y seguimos corriendo. Doblamos en una esquina, lo que nos dio la chance de ganar terreno. Volvimos a girar en la siguiente esquina inmediata, y completamos la vuelta hasta el camión. Ahora solo los corredores estaban cerca de nosotros. Subimos en el vehículo, Kyle lo puso en marcha una vez más, y salimos de ahí.
Anduvo por horas, sin frenar en ningún momento. Ninguno decía nada. Todavía estábamos recuperando el aliento, procesando lo que había pasado. Estuvimos por morir, más de una vez. Pero Kyle me había salvado. En él podía confiar. Entonces estuve seguro. Y no parecía el tipo de persona que le molestara que los demás dependieran de él; parecía acostumbrado a eso. Si, iba a poder sobrevivir con él.

Anduvimos unas horas más. En un momento, me di cuenta de que tenía que ir al baño. Kyle suspiro, y paro en la parte de atrás de una estación de servicio, por donde se accedía a los baños públicos. Entre al baño de hombres y salí un par de minutos después. Fue entonces que escuche unas risas. Venían del interior del negocio.
—¡Hay alguien! –Le susurre a Kyle, que seguía subido en la camioneta. Asintió. Él también había escuchado—. ¿Qué hacemos?
—Creo… que quizás tendríamos que ir a ver. No vamos a poder evitar a la gente por siempre –Dijo—. Y quizá ellos tienen un buen refugio al que podamos ir…
—Me parece bien. –Dije. Con un poco de iniciativa, agregue—: Voy yo, y vos quédate atrás, escondido por si pasa algo. Vos deberías ser el que tiene el arma de fuego.
—Tenes razón. Hagámoslo.
Me asome al interior del autoservicio que tenía la estación. Era un grupo de tres adultos y un chico, que estaban tirando comida por los aires. Los adultos eran dos mujeres, una rubia y una morocha, y un hombre que aparentaba unos cuarenta. El otro era un adolecente. Estaban abriendo paquetes y tirándolos por todas partes, mientras se reían y revolcaban entre la comida. ¿Están locos? pensé. Junte valor, y entre al negocio.
—¡¡Eh!! ¡¡Hola!! –Anuncie. Todos se quedaron quietos al instante, mirando hacia mi dirección. La mujer de pelo oscuro saco una pistola, y apunto hacia mí.
—¿¡Quién sos?! ¿Qué, eh… que queres? –Pregunto. Parecía tensa. Mientras hablaba, miraba constantemente a sus compañeros.
—Tranquilos. Verán, yo y mi amigo estamos solos, no tenemos donde dormir, y-y… queríamos ver si ustedes nos dejarían acompañarlos… —Hable, atropelladamente.
Reino el silencio. Los miembros del grupo se miraron entre ellos, dudando. Entonces, la mujer volvió a hablar.
—¿Tienen armas? –Antes de que pudiera responder agrego—: ¿Y, eh, dónde está tu compañero? Queremos verlo.
Le hice un gesto a Kyle, que estaba esperando afuera. Despacio, y con calma, se dejó ver. Tenía las manos arriba, y mostraba su arma. La situación no me estaba gustando. Nos tenían a su merced, en ese momento podían mataros si querían. Pero la expresión en el rostro de Kyle me decía que eso era lo mejor, que todo sería mejor a estar solos.
El grupo del autoservicio hablo entre si unos momentos. Finalmente, la de pelo negro giro hacia Kyle y yo.
—Eh… no sabemos. Vamos a ver. Pero ninguno de nosotros es el líder… tendría que llevarte al hotel y ver si los aprueba. Escúchenme bien. Primero, dennos sus armas. Todas. Si alguno esta mordido, ni se molesten en venir, ¿está claro? ¿Aceptan todo esto?
¡Un hotel! Me sonreí ante la casualidad. Eso era justo lo que estábamos buscando.
Parecía que las cosas estaban por mejorar.



----------------------------------------------------------------------------
----------------------------------------------------------------------------

PAUL
4



Tal como nos indicaron, les dimos nuestras armas (compuestas por mi cuchillo y la pistola de Kyle) y seguimos a su micro con la camioneta hasta el hotel donde se quedaban. Como nos contarían luego, la mujer rubia se llamaba Denise, la morocha Lucille, el tipo Dean y el chico Cassaday. Eran parte de un pequeño grupo que se reunió cuando conocieron a Oliver, el líder. Al parecer, Oliver era un genio, tenía un instinto de supervivencia realmente alto; hasta se rumoreaba que había acabado con su hija con sus propias manos luego de que esta se convirtiera en zombi. De esta manera confirmaron que la infección era contagiosa, además.
Al parecer, Oliver los fue reuniendo uno a uno, buscaba a cualquiera que quisiera unirse a su grupo. Oliver se hospedaba en un hotel cuatro estrellas bastante nuevo, que quedo vacío tras la bomba, po lo que el tomo el edificio como suyo y lo preparo como una fortaleza. Restauro la energía con un generador, y guardo todas las salidas con muebles y demás seguros que solo podrían ser abiertos por un humano.
—Oliver es genial. Es amable, y siempre nos reparte comida extra a las mujeres… Sobre eso, se elige al azar quien sale buscar comida, aunque todavía no lo pusimos en práctica porque tenemos bastante. El lugar ya estaba preparado para alimentar a bastantes personas –Nos comentaba Denise, de pelo rubio, cuando llegamos al hotel—. Además, Oliver se encarga de la distribución y administración de todo; desde el mantenimiento del edificio hasta la repartición de armas. Nos deja tener cosas pequeñas, porque algunos no pueden dormir sin un cuchillo cerca, pero todas las pistolas y cosas así se van al almacén. Solo van a ser sacadas en caso de emergencia.
—Entiendo. –Respondía Kyle.
Al llegar al hotel fue un gran impacto el que estuviera rodeado de zombis. Habían hecho un túnel tosco que conectaba desde una cuadra de distancia hasta entrada principal, y pasamos por el para entrar. Mientras lo atravesábamos daban escalofríos, al ver a los monstruos tirarse contra las paredes, gimiendo hacia nosotros.
—Pareciera que saben dónde hay carne cuerda, ¿lo notaron? Así que cada vez hay más zombis alrededor del edificio. Por eso Oliver tuvo que montar este túnel –Explico Denise.
—¿Lo construyo el solo? No está nada mal –Comento Kyle.
—Claro que no esta mal. –Dijo de repente Cassaday, el chico—. Oliver es muy fuerte, y valiente. Además, es inteligente, por eso pudo armar esto. Casi nunca lo vemos, porque siempre está construyendo o planeando cosas para mejorar el lugar.
—Hum. –Murmure, simplemente. Se veía que Oliver provocaba bastante respeto en el chico.
Llegamos hasta la puerta del frente. En el panel de timbres todos los botones estaban tapados menos uno. A todo esto, Lucille, quien había hablado conmigo en la estación de servicio, nos veía con mala cara.
—Entonces… –solté, para romper el silencio— ¿Dicen que ese Oliver acepta a quien quiera unírsele? ¡Este lugar es perfecto! Si, eh, más personas supieran de esto…
—Que se entere quien logre enterarse. –Dijo Lucille—. No queremos que este lugar llame demasiado la atención, y que venga otro grupo a querer sacárnoslo. De ustedes confiamos porque son pocos…
—¿Y cómo sabes que no estamos mintiendo? Podríamos estar guiando a nuestro grupo hacia el hotel… –Dijo Kyle.
—Por sus caras. Puedo ver lo mal que están.
Kyle iba a agregar algo más, pero las puertas se abrieron, y Oliver apareció frente a nosotros desde el interior del hotel, con los brazos extendidos en señal de bienvenida. Era un hombre corpulento, de pelo corto y chaqueta negra. Tenía una mirada complacida, pero la cambio cuando nos vio a Kyle y a mí.
—¿Eh? ¿Quiénes son, Dean? –Pregunto hacia el cuarentón que hasta entonces no había dicho nada.
—Se llaman Kyle y Paul… Los recogimos en el camino. Quieren formar parte del hotel.
—Eh… está bien… vamos a ver que hacemos… Kyle, Paul, ahora vengan conmigo. Denise, Lucille, chicos; pasen.
Entramos todos en el hotel y cruzamos un pasillo pulcro que llevaba hasta dos ascensores. Había escaleras a ambos lados de la habitación, pero estaban bloqueadas. Oliver quería medios que solo pudieran usar personas. Nos subimos con él a uno de los ascensores; Denise, Lucille, Dean y Cassaday se metieron al otro. Marco el anteúltimo piso antes de llegar a la terraza.
—Ahí también van ellos… –Explico—. Somos pocos, así que ahí tenemos todas nuestras habitaciones.
Tenía sentido, así que no dije nada, y tampoco Kyle. Usaban los últimos pisos… La altura daba seguridad. El viaje paso en silencio, mientras Oliver nos estudiaba con la mirada, y Kyle a él. Cuando llegamos, las puertas se abrieron con un tin, y salimos del ascensor a la vez que el grupo de Lucille. Todos partieron en direcciones distintas dentro del piso, compuesto por un gran pasillo, con puertas a los lados que indicaban las habitaciones A hasta la L. Nosotros acompañamos a Oliver hasta su cuarto. Él hablaba mientras caminábamos.
—Además de los que ya conocieron, esta hospedada Jane, una mujer muy buena. Está embarazada, ¿saben?
Kyle pareció inquietarse al oír esto, pero antes de que cualquiera pudiera decir algo llegamos a la habitación de Oliver. Era un cuarto de hotel común y corriente, pero tenía más calidad y clase de las que estaba acostumbrado a ver. Era un hotel caro, después de todo. En medio del cuarto, Oliver colocado una mesa en posición horizontal para recibir visitas, con sillas alrededor. Tomamos asiento. Oliver, entonces, procedió a explicarnos la modalidad que del hotel, lo de los turnos para salir a buscar comida, el horario de la cena y cosas por el estilo. No podíamos saber que no íbamos a durar mucho tiempo en el hotel.
Tras eso nos hizo un par de preguntas, para saber si representábamos algún tipo de peligro. Hasta ahora, había hablado todo con un tono informal y repetitivo, como si estuviera leyendo un texto memorizado, pero entonces pareció ponerse serio.
—¿Alguna vez escucharon hablar de Francio? –Nos preguntó.
Kyle y yo nos miramos. El nombre no era familiar para ninguno de nosotros.
—Verán, él también está reclutando gente, como yo. –¿Reclutando? Me acomode en el asiento. Esa palabra no me gustaba—. Sin embargo… Él está loco. Verán, es un peligro, un desequilibrado. Como sea, si lo encuentran alguna vez cuando salgan tengan mucho cuidado.
—¿De dónde lo conoces? –Pregunto Kyle—. Hablando de eso, ¿vamos a poder salir cuando se nos plazca?
—Bueno, ¿Cómo podría explicarlo? Ellos me visitaron en primer lugar, pero no fueron bienvenidos. –Hubo un momento de silencio. No agrego más a la historia—. Ustedes van a poder salir en cualquier momento, pero no veo ninguna razón para que hagan eso… Bueno, y si yo decido que eso traería algún peligro para los demás o si pasa afuera está prohibido salir. Es muy simple.
Oliver se puso de pie. La reunión había terminado.

Kyle y yo decidimos compartir habitación. Solo podíamos confiar el uno del otro, hasta donde sabíamos. Nos acomodamos, dejamos nuestras cosas, y procedimos a darles nuestra comida para el almacén, a pedido de Oliver. Pero lo valía. El lugar era una verdadera utopía. La convivencia no tenía problemas, y ya no había que preocuparse por tu propia seguridad. No podía quejarme… pero se sentía demasiado bueno para ser real. Además, los grises rondaban cada vez que miraba hacia las calles.
Pasaron dos días. Llegamos a conocer a todos nuestros vecinos; Denise, que parecía simpática y madura, Lucille, que era dura y desagradable hacia nosotros. Dean se mostraba reservado y callado, y Cassaday era un chico rígido y malhumorado, pero no podías esperar más de alguien que tiene que vivir nuestra situación a su edad. Por último, estaba Jane. Tenía que pasar todo el día en cama debido a lo avanzado de su embarazo. Para que no se sintiera sola nos turnábamos para que siempre hubiera alguien en el cuarto. A mí me caía bien, pero Jane siempre parecía preocupada por algo. Cuando le preguntaban, decían que había algo que tenía que recordar. Que no podía recordarlo, y que sentía que su vida dependía de eso. Nadie entendía a qué se refería.
—¿Qué vamos a hacer cuando Jane tenga al bebe? –Pregunte una vez.
—Oliver dijo que, cuando llegue el momento, va a saber qué hacer. Tenemos que confiar en él. –Respondió Lucille.
Todos hacían los turnos sin quejarse, excepto el chico Cassaday y Oliver, que estaban excluidos de ellos, y Kyle, al que le enfermaba estar con Jane. Al parecer, le recordaba a su esposa.
Era el final del segundo día. Había llegado la hora de la cena. Nos dividimos en dos grupos para bajar a un piso en el medio del hotel, que había sido asignado como comedor. Preparamos la mesa entre todos. Nos sentamos en una ronda, y comimos arvejas enlatadas y pescado; todo era de las reservas del hotel, pero comida era comida. Estábamos teniendo una animada charla.
—Entonces, Gibson. ¿No te parece que ya está bien que te muevas a un cuarto? –Me pregunto Denise. Mire hacia Kyle antes de responder.
—Creo que sí. Este lugar me inspira confianza. –Cuando escucho esto, Kyle se puso serio.
—¡No me parece! Yo no confió en Oliver. Es decir, ¿Por qué nunca lo vemos? A mí me parece un neurótico. –Declaro, tajantemente.
—La… La verdad, yo opino igual –Comento Denise, tímida de repente—. Oliver no parece… Del todo controlado. Yo tampoco lo estaría tras matar a mi hija, pero…
—¿Hablan en serio? –intercedió Lucille, exasperada—. El hombre nos dio todo lo que podríamos necesitar, ¿y esto le damos a cambio? ¿Qué hizo mal? ¿Dejarnos dormir a mí y a Gibson con nuestras navajas a un lado? ¿Darnos refugio, comida?
—Ella tiene razón. Yo a Oliver lo seguiría hasta el fin del mundo –Dijo Dean, de pronto.
—Pues están ciegos. Ciegos. –Murmuro Kyle.
Hubo un silencio tenso. Cassaday, que no había dicho nada, no pudo aguantar más el ambiente. Se fue de la mesa, diciendo que iba a llevarle comida a Jane. El silencio volvió a reinar, hasta que masculle que dormiría en un cuarto individual de todas maneras.

Un rato después, todos se fueron a sus habitaciones. Yo me disponía a ir a un cuarto propio, pero decidí visitar a Jane antes de ir a dormir. Entre a su cuarto. Tenía la misma iluminación que el resto de las habitaciones, pero al verla a ella siempre en cama me daba la sensación de estar en un cuarto de hospital. Jane estaba despierta, medio inclinada sobre su respaldo. En el suelo había un plato de comida vacío. Se la veía muy conmocionada; estaba temblando. Corrí hacia ella.
—¿¿Pasa algo, Jane?? ¿Te sentís mal? ¿Fue la comida? –Exclame, preocupado.
—No es eso. No. –Me respondió en vos baja. Estaba muy conmocionada, y no podía hablar bien. Claramente se había puesto así después de que Cassaday la visitara, porque él no había comentado nada. Jane se esforzó por seguir hablando—. Veras, Gibson… yo, antes… era abogada.
—¿Aja…? –Respondí. Empezaba a intuir lo que estaba pasando: Jane había recordado eso tan importante que tenía que recordar. Mi cuerpo se tensó en expectativa.
—Pues bien, entonces… yo sabía que la cara de Oliver me sonaba de algún lado, ¿sabes…?
Me congele. ¿Qué estaba diciendo?
—Yo lo había tenido en mis tribunales antes. Él es un ex-convicto.
—Cielos…
—Si… y el… no era de los normales, no. No recuerdo bien, pero creo que era uno de esos casos, ¿sabes?
—¿Uno de esos? Que… ¿Qué?
—Uno de los de la cabeza, Paul.
—¿…Oliver estaba loco?
—No. No exactamente… –Jane se inclinó en su silla, apretándose el ceño—. Me acuerdo que había salido inocente, pero yo… sabía, sabía que era culpable, Paul, él lo había hecho. El tipo… bueno, no sé qué crimen había realizado, pero… lo vi en su cara. Había disfrutado de eso. Oliver es de ese tipo, Paul… el tipo que lo disfruta.
—Mierda. ¿Estás segura? Jane, si te estás equivocando con esto…
—Claro que estoy segura, por Dios. –Jane empezó a temblar, mientras me miraba fijo—. Tengo miedo, Paul… tengo miedo por él bebe. Si nos hace algo…
—Eh, estas sacando demasiadas conclusiones. Está bien, cometió un crimen antes, ¿Qué pasa? El punto es que nos protege, y eso es lo importante…
—No nos está protegiendo. Pensalo bien, y date cuenta, Paul. Esto no es protección. Eh… Ándate, anda a dormir si queres. Pero quiero volver a hablar mañana. Y… Dios, no le comentes de esto a nadie. Tenes que entenderme, Paul; realmente estoy asustada. No puedo levantarme de esta cama. ¿Vas a ayudarme…?
No sabía si creerme todo esto. ¿Qué Oliver era un sádico? Era una idea demasiado descabellada. Jane tenía miedo de verdad, así que me quede unos momentos más para consolarla, y me fui a la cama.
Medite sobre el asunto. “Esto no es protección”… Podía ser verdad. En el hotel, estábamos encerrados.
No podía dormir. Esa sería la última noche que pasaría en el hotel de Oliver.



----------------------------------------------------------------------------
----------------------------------------------------------------------------

PAUL
5



Fueron los gritos de Denise los que me hicieron ponerme de pie. Debían ser las cuatro de la madrugada cuando empezaron a sonar; gritos y llanto llenos de pánico. Me levante inmediatamente de la cama y salí al pasillo. El resto había salido también.
—¿Qué pasa? –Me pregunto Kyle, desde la puerta del que había sido nuestro cuarto.
Antes de responder mire por todas partes. En el pasillo estaban Dean, tenso, Cassaday, sobresaltado, y Kyle. Entonces mis ojos alcanzaron el cuarto de Lucille. Denise estaba quieta en la puerta, mirando hacia adentro y llorando en silencio.
—¡Denise! ¡¿Qué paso?! ¿Qué…? –Empezó a decir Kyle, mientras corría hacia ella. Cuando se acercó, y miro adentro, se paralizo también. El cuarto era un desastre. El suelo estaba lleno de sangre, Y Lucille yacía muerta sobre su cama. El cuchillo que guardaba junto a su cama había desparecido, y su cuerpo mostraba incontables cortes en cada lado de la piel. Se me helo el cuerpo y la sangre al verla. No podía ser cierto. Pero entonces pensé en Jane, y Oliver, y el miedo me recorrió el cuerpo como una patada que me hizo reaccionar.
Denise, en la puerta, se agitaba, tratando de hablar entre sus sollozos.
—¡¡Dios!! E-Escuche algo en el cuarto de Lucille… porque estoy al lado, y… Ay, dios… por favor… me acerque para ver y entonces…
—Está bien. Tranquila. –Dijo Kyle, abrazándola. Podía ver en su rostro que él también estaba conmocionado. Le hablo al resto de nosotros–. Todos. Tenemos que ver si Jane está bien. Hay que… Que… –Espero un momento antes de continuar – Hay que encontrar a Oliver.
—¿No pensaras…? –Balbuceo Dean, mientras corría hacia el cuarto de Jane para unirse al resto.
—¡Ahora no, Dean! –Exclame—. ¡Si, Oliver lo hizo! Jane me lo dijo todo. Me dijo que lo recordaba y que él podría hacer algo así.
—¿Hablas en serio? –Pregunto Kyle, incrédulo—. Entonces… Eh, él era el único con acceso al almacén con las armas…
Dean, y Cassaday atrás, se aproximaron al cuarto de Jane. Cuando el adulto abrió la puerta y puso un pie adentro, un brazo apareció desde el interior de la habitación, y aplasto un hacha contra su cabeza. Gotas de sangre volaron por el aire, y Dean se desplomo en el suelo, bajo Oliver, que miraba con una sonrisa boba desde el interior del cuarto.
Cassaday exclamo un grito de terror, y empezó a correr hacia nosotros. Todos estábamos sobrecogidos. Oliver salió al pasillo, y levanto su mano derecha, con la que empuñaba una escopeta antigua. Apunto hacia Cassaday, que corría sin tregua. Disparo a su espalda. El cuerpo del chico se elevó en el aire, y cayo contra la madera haciendo un ruido sordo. Un charco rojo empezó a formarse bajo él.
Denise empezó a chillar, histérica. Kyle la soltó de su abrigo y se cubrió la cara con los brazos, en espera de ser el siguiente blanco. Entonces, Oliver tiro su arma al suelo.
Un arma vieja… Dos balas… Entendí todo de repente. ¿Con quien había gastado su otra bala? Jane, pensé en Jane y se me congelo el corazón, pensé en él bebe…
Denise empezó a correr hacia los ascensores. Cruzo tras Oliver para llegar a ellos, quien empezó a caminar hacia ella tranquilamente, ignorando a Kyle y a mí. Mi compañero pareció volver en sí.
—G-Gibson. Hay que llegar al almacén de armas… rápido.
—Pero... tendríamos que ir a los ascensores. –Le respondí, despacio. La situación era demasiado surreal para asimilarla.
—En… Entonces se me ocurre una cosa. –Dijo Kyle, y corrió hacia la habitación de Jane. Lo seguí. Mientras corría tras él, podía ver como Denise, que había llegado a los ascensores, apretaba el botón de llamada una y otra vez, aferrada a las paredes mientras Oliver se acercaba. Entonces entre al cuarto.
Jane estaba viva.
Oliver le había disparado en el estómago, dejándole un agujero en el centro de su panza hinchada. Se retorcía en su cama, llena de sangre, con lágrimas corriéndole por los ojos y demasiado dolor para hablar. Kyle y yo nos paralizamos una vez más ante la escena, y yo me incline y vomite. Mis intestinos estaban demasiado retorcidos.
Cuando pudo liberarse del shock inicial, Kyle hizo lo que había ido a hacer; Se agacho, y le quito el hacha de la cabeza a Dean. Más sangre broto de la herida, ensuciando a Kyle, que no hizo ninguna mueca.
—Hay que matarlo… matemos a ese hijo de puta. –Dijo. Asentí. Saque mi cuchillo, y salimos al pasillo. No podíamos hacer nada por Jane.
Oliver estaba apuñalando a Denise, que chocaba contra las paredes del ascensor, y las teñía de sangre. Estaban dentro de la máquina, y Oliver usaba el cuchillo de Lucille para hacerle pequeñas heridas como se las había hecho a ella.
Ciego de rabia, Kyle corrió hacia Oliver, afirmando su agarre en el hacha. Oliver se giró hacia él, dio un salto adelante y tomo a Kyle por el brazo en cuanto se acercó. Kyle no podía bajar su arma contra la cabeza de Oliver. Forcejeaba con toda su furia, pero Oliver era más fuerte, y lo contenía con una mano mientras sonreía. Con su otra mano le hizo un corte en la muñeca, y Kyle dejo caer el arma al suelo en un espasmo de dolor. ¿Cómo podía estar pasando todo esto? ¿Cómo se había arruinado todo de un momento para otro? El ascensor estaba ocupado. Las escaleras estaban bloqueadas. Nos habían reunido uno a uno, y encerrado para matar.
Oliver le cortó el cuello a Kyle.
Entre pequeños quejidos, Kyle cayó al suelo, primero de rodillas, y luego con todo el cuerpo. Se cubría el cuello con ambas manos, que manaba sangre, e intentaba decir algo, pero de su boca solo salían sonidos inarticulados. Su vos fue perdiendo fuerza, hasta desaparecer.
Oliver se giró hacia mí. Yo cambie de dirección, corriendo, y llegue hasta las escaleras de la otra punta del pasillo. Empezó a desarmar la barricada de cintas y maderas que la cubría, en medio del pánico y temiendo que Oliver apareciera por detrás en cualquier segundo. Pero no apareció. Arme un hueco en la barrera, y salte hacia las escaleras. Baje los escalones frenéticamente, casi a un ritmo de dos en dos. Oliver seguía sin mostrarse. Pensé que debía haberse quedado a matar definitivamente a una de las chicas, y me alegre.
Baje uno, dos, tres pisos. Cuando llegue a la mitad del edificio me detuve, porque había alcanzado el almacén. Abrí el armario de armas, y me llene las manos y cada bolsillo que pude con lo que había ahí; La pistola de Kyle, dos hachas pequeñas de emergencia, unas cuchillas de cocina. Me di cuenta de que Oliver no había visitado el almacén. Él había tenido esa escopeta y el hacha en su cuarto todo el tiempo.
Deje de perder tiempo y seguí bajando. No me estaba armando para acabar con Oliver; no podría confrontarlo después de lo que le había hecho a Kyle. De mis ojos salían lágrimas, pero ya no las notaba. No; estaba armándome para sobrevivir ahí afuera.
Llegue al primer piso. A la puerta le habían echado candado.
Con un gemido, golpee el cristal del vidrio usando una de las hachas. No llegue a romperlo, así que hice tres golpes más hasta que la puerta se partió en mil fragmentos. El cruce de un salto, y caí al suelo, lleno de pedazos de vidrio en mí.
Recupere el aliento un momento. Podía ver las estrellas sobre mí. Ya estaba fuera del hotel. No había ninguna luz prendida en él; en ninguno de sus pisos. A cada lado zombis se agolpaban contra las paredes del túnel, intentando llegar a mí. Sus constantes gemidos nublaron mis pensamientos. Lentamente, me puse de pie, y cruce el túnel. Cuando llegue al otro lado y volví a las calles, lo pensé un momento y deje las puertas abiertas. Los zombis entraron en el túnel lentamente, y empezaron a avanzar hacia el hotel. Yo me aleje, sin mirar atrás.

Había caminado varias cuadras. Mi mente seguía en shock. No sabía cuánto tiempo había pasado, pero empezaba a amanecer. Entonces, note que seguía escuchando el gemido de los zombis. Me di vuelta y vi cómo, a lo lejos, se veía la figura de alrededor de diez zombis que venían hacia mí. Se habrían fijado en mi olor cuando salí del hotel, o algo por el estilo. Estaba tan cansado… Suspire, y empecé a correr.



----------------------------------------------------------------------------
----------------------------------------------------------------------------

PAUL
FINAL



No puedo seguir avanzando. No voy a lograr atravesar este punto. Cuando no podía correr más, me encerré en una casa; los zombis se agolparon alrededor. Puedo sentirlos, escucharlos afuera. Probé subir al techo y dispararle a algunos, pero casi todos mis tiros fallaron. Decidí dejar de desperdiciar munición después de darle a tres a duras penas. Ahora que estoy acá, si salgo de la casa en cualquier momento ellos van a estar casi al lado mío. Estoy seguro de que voy a morir. Este es un callejón sin salida.
No hay comida. Voy a terminar pereciendo si no salgo de la casa, pero aun si lo hiciera, no podría contra los monstruos. Podría tratar de encontrar al grupo de Francio, pero… bah. Ni siquiera sé si existe.
¿Salir? ¿No salir? ¿Cómo va a ser mi muerte?
¿Para esto sobreviví al hotel? ¿Por esto Kyle murió antes que yo?
No puedo seguir escribiendo. Tengo que tomar una decisión.


----------------------------------------------------------------------------
----------------------------------------------------------------------------

_________________
"La oscuridad enciende, ¿quien es mi padre? ¿Me tenderé? ¿Me quedaré? Bendice el campamento, haz que el fuego brille."
--------

Volver arriba
Ver perfil del usuario Enviar mensaje privado Enviar correo MSN Messenger
Enviar tema a:
Meneame Meneame
Digg

Guardar tema en favoritos:

Google Bookmarks

Yahoo Yahoo Bookmarks

Delicious Delicious

Sindicar titulares de este foro

Todas las horas están en GMT + 2 Horas

No puede crear mensajes
No puede responder temas
No puede editar sus mensajes
No puede borrar sus mensajes
No puede votar en encuestas

Página 1 de 1
Publicar Nuevo Tema     Responder al Tema    Índice de Foro minijuegos -> R.o.l.


 
Saltar a:  

Foro minijuegos
Your Overlords
Estadísticas
Mapa del sitio
RSS Sindicar temas
|
|
|
|
|
|
Opciones de usuario:
Registrarse :: Conectar
Editar perfil
Eliminar cuenta de usuario
Borrar cookies creadas por este sitio
|
|
|
|
|
|
Privacidad :: Terminos del servicio